ARTIGOS

FORMACIÓN DE LOS DIENTES Y DETERIORO DENTAL

Hermann Hoffmeister (*)

Fenómenos, problemas y posibilidades de tratamiento

“¿Qué significa eso antropológicamente?” es algo que siempre me vuelve a preguntar como dentista y ortopedista maxilar cuando se trata de los muchos y distintos fenómenos que podemos observar en cada diente particular, en la dentadura completa y en general en la boca. Antes de una clara respuesta de que en la mayoría de los casos estamos todavía muy alejados, debe haber un saber profundo de los hechos que pueden ser investigados mediante las ciencias naturales y de su relación y también se debe  conocer lo que con respecto a la experiencia odontológica existe acerca de las enfermedades dentales y sus consecuencias. Lo mismo vale para el gran ámbito de las malas posiciones de los dientes y los maxilares de las que se ocupa el ortopedista maxilar. Un informe sobre estas relaciones debe ser exhaustivo, de lo contrario se agregarían a las confusiones ya existentes, otras nuevas.

Este informe responde sobre todo a las preguntas que una y otra vez se vuelven a hacer en relación a la escuela Waldorf. Pero no pretende tener siempre una respuesta desde la antropología antroposófica, especialmente tratándose del problema de la transformación de la corporalidad en el transcurso de las encarnaciones. Al respecto todavía hay mucho que investigar. Aquí el tema está expuesto especialmente desde el punto de vista de un dentista que trabaja desde hace décadas con alumnos de la escuela Waldorf.

Formación de los dientes

Preguntémonos primero como se conforma un diente. Diferenciamos en él su corona y su raíz. Esto podría llevar a la idea de que, - en forma similar a lo que  sucede con un árbol – partiendo de un germen, la corona crece hacia arriba y la raíz hacia abajo. Pero en realidad con el diente el crecimiento comienza arriba en la corona, más exactamente en el límite entre el esmalte dental y la dentina de los dientes. Esto tiene lugar en un espacio hueco del hueso maxilar, el así llamado saco/folículo dentario. El esmalte surge allí desde el interior hacia la superficie. Una vez lograda la forma definitiva de la corona, de las células que forman el esmalte queda únicamente una película sumamente delgada, que ya no puede volver a formar un nuevo esmalte. Es por ello que una herida en el esmalte, un agujero en el diente no pueden sanar. Ésta es la primera “ausencia/incapacidad de curación” del diente, también condicionada por el hecho de que el esmalte terminado está prácticamente conformado de sustancia mineral en un noventa y cinco por ciento y así, si bien es el tejido más duro, es también el menos vital de todo el organismo. Su dureza mecánica se convierte así en una debilidad biológica. 

La dentina, en cambio, es conformada desde afuera hacia adentro por las células que bordean la médula del diente, el tejido vital interno del diente, en el que se hallan los vasos que llegan y que salen y las fibras nerviosas. Muchas veces se lo llama, en forma más simplificada pero equivocada, simplemente “nervio”. Mientras la pulpa del diente vive y todavía hay lugar en el interior del diente se puede lograr a partir de un estímulo externo que en el interior surja una nueva dentina. Pero con esto se agotan también las posibilidades de protección del diente.

Enfermedades del diente

El principal peligro que amenaza a los dientes  las así llamadas caries dentales. Acerca de ellas y de la posibilidad de prevenirlas invito a leer lo que he escrito sobre el tema “El deterioro de los dientes – un destino que no es inevitable”…Por eso vale la pena ir periódicamente al dentista, para que pueda ser tratado a tiempo un principio de caries tal vez oculto y  descubierto, en algunos casos, por medio de radiografías especiales (radiografías panorámicas).

Aquí quiero hacer algunas consideraciones sobre los materiales de relleno y las sustancias que hoy en día son utilizados para la conservación del diente. Dado que, como ya hemos dicho, no es posible una curación de la herida en el diente por el propio cuerpo, debemos cerrarla con sustancias extrañas lo cual por supuesto no puede suceder sin llegar a cierta solución de compromiso.

 Las sustancias sintéticas pueden asemejarse bastante en su color a los dientes pero la pulpa dentaria puede ser protegida de ellas por una capa intermedia, una pasta base que la protege. Tampoco mantienen bastante la forma en el caso de rellenos más grandes ni son protegidas del desgaste y por eso no son en este momento adecuadas como relleno permanente para el área lateral. Las amalgamas que pueden ser trabajas plásticamente, consisten en su esencia de mercurio y una aleación de plata y estaño. Ellas deben ser aisladas como todos los metales del interior del diente por su capacidad de conducir calor. Su color gris plateado puede tener un efecto molesto. Algunas personas no las toleran bien por su contenido de mercurio. El tiempo que se necesita para su preparación y el dinero necesario son escasos, por lo cual hasta ahora siguen siendo casi irreemplazables. Los arreglos con metales preciosos fundidos que a causa de las huellas son colocados en los dientes como “inlays” requieren por el contrario un gran gasto de tiempo, material y dinero,  aunque a la larga se han mostrado como lo más efectivo. No son deseables dos o más metales en la boca, especialmente en proximidad inmediata, por la posible formación de elementos eléctricos. Lamentablemente no existe un material de relleno ideal; por otra parte todo material es susceptible a la humedad, por lo tanto debe ser protegido de la saliva. Quien piense que las amalgamas lo perjudican debería tratar de aclararlo mediante un test, por ejemplo con electro-acupuntura, lo que podría ayudar también cuando se sospecha de un foco séptico de origen bucal.

Mientras que en la primera mitad de la vida los dientes se pierden por lo general por caries, más tarde son las parodontopatías, es decir, las enfermedades del tejido del sostén que rodea al diente la causa principal. En la edad escolar éstas casi no juegan ningún papel, antes bien puede suceder que haya inflamaciones en las encías por placas en las cuales la encía sangra al menor contacto. Eliminar la placa ayuda rápidamente. Si a causa de las sales de calcio que surgen de la saliva ya se formó sarro dental endurecido entonces no alcanzará con el cepillo dental sino que será necesaria una limpieza “profesional” de los dientes hecha por el odontólogo.


(*) O autor nasceu em 4 de julio de 1911 e faleceu em 10 de febrero de 1992.

 
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